La Junta de Castilla y León no protege a sus osos

 

La Junta de Castilla y León no protege a sus osos

 

 

 

 

09.04.2009 – Roberto Hartasánchez Martínez es presidente del FAPAS

 

 

En contra de lo que asegura la Junta de Castilla y León, la población de oso pardo en el núcleo oriental de la Cordillera Cantábrica, está sufriendo un continuado proceso de desaparición de los territorios de esta comunidad. Para ocultar esta información, recientemente la Junta de Castilla y León ha ofrecido los datos globales de la Cordillera Cantábrica, donde la mayor parte de la población se encuentra fuera de esta Comunidad y donde especialmente se está produciendo un notable incremento de osos, como es Asturias.

 

Desde que se puso en marcha el Plan de Recuperación del Oso pardo en Castilla y León, la desaparición de las osas reproductoras del núcleo oriental ha sido constante. Si primero fueron los territorios de Mampodre, durante los últimos años se confirmó la práctica desaparición de la reproducción osera en la Reserva de Caza de Riaño. Emblemático territorio donde el oso habitó sin dificultades hasta que la Junta de Castilla y León comenzó a aplicar modelos de manejo cinegético que permitieron la construcción de cientos de kilómetros de pistas forestales en los mejores hábitats oseros de la reserva.

 

Actualmente, la única población reproductora de oso pardo en el núcleo orientalde la Comunidad de Castilla y León, se ubica en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre Montaña Palentina La evolución de la población osera reproductora de este parque natural, a la vez reserva regional de caza y con un elevado número de cotos privados no puede ser más desalentador.

 

Como dato de referencia podemos tomar por ejemplo el año 89, con una presencia de 2 osas reproductoras. Para el año 2008 las osas reproductoras fueron 1.

 

Tras dieciocho años de aplicación del Plan de Recuperación del Oso pardo en la comunidad de Castilla y León, el fracaso de los planes de conservación de esta especie ha resultado más que evidente, corroborado técnicamente gracias a los trabajos de seguimiento que anualmente se realizan, especialmente con los del seguimiento de osas con crías en el núcleo oriental de la Cordillera Cantábrica.

 

Estos trabajos de seguimiento, podrían incluso situar a la población osera en una posición de extinción aún más grave, ya que tal como se ha demostrado, la existencia de los infanticidios es una de las principales causas de mortandad de los oseznos nacidos cada. año. Los científicos que trabajan en el seguimiento de la población osera cantábrica, han podido constatar que estas muertes de oseznos, las causan los machos para conseguir que las hembras vuelvan a entrar en celo.

 

Por esta causa, osas censadas con crías durante un año, al volver a reproducirse al año siguiente, pueden ser censadas nuevamente e inducir a errores de determinación del número real de osas reproductoras que hay en un territorio, ya que estas se estiman sumando el total de osas reproductoras habidas durante un periodo de dos años.

 

Durante años, la Junta de Castilla y León ha impedido que en los territorios oseros se pudieran trabajar aplicando técnicas de seguimiento de osos que se utilizan en otros territorios, radio telemetría, seguimiento fotográfico, etc., impidiendo la posibilidad de contrastar los datos que constantemente ofrecen los responsables de Medio Ambiente, tal como ha sucedido recientemente con la información aportada por la Vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente de la Junta, María Jesús Ruiz, al presentar el balance del Plan de Recuperación del Oso Pardo en Castilla y León que habla de un vergonzoso «repunte de la especie».

 

Lamentablemente, la Junta de Castilla y León trata permanentemente de ocultar los datos fidedignos, que de ser conocidos, dejarían de manera clara y contundente ante la opinión pública que tras tantas años de investigación y millones de euros invertidos, la conservación del oso pardo en los territorios conjuntos de León y Palencia ha sido una cortina de humo para conseguir el objetivo final de erradicara esta especie.

 

Cada vez hay menos duda que detrás de esta estrategia aplicada por la Junta de Castilla y León ofreciendo una imagen fraudulenta de la conservación del oso en los territorios conjuntos de León y Palencia, se esconde la verdadera estrategia de utilizar estas áreas oseras para sus intereses especulativos, sean tanto la caza indiscriminada como la cada vez más deseada trasformación de los ecosistemas oseros en infraestructuras turísticas.

 

 

 

 

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