Un gen que proviene del perro mejora la adaptación del lobo al cambio climático

 

GENÉTICA | Un estudio con participación de científicos de Doñana

 

Un gen que proviene del perro mejora la adaptación del lobo al cambio climático

 

 

Dos lobos, uno blanco y uno negro jugando. | Monty Sloan

 

Miguel G. Corral | Madrid

Actualizado viernes 27/03/2009 11:59 horas

 

A priori, podría pensarse que el cruce de un lobo con un perro provocaría la degeneración de la especie salvaje y la haría menos competitiva para luchar por su supervivencia en la naturaleza. Sin embargo, este tipo de hibridaciones con animales domésticos, lejos de perjudicar a las poblaciones de lobos, suponen para éstas una ventaja adaptativa ante el cambio climático.

 

Jennifer Leonard, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de publicar en la prestigiosa revista ‘Science’ un trabajo en el que demuestra que la mutación genética responsable de la pigmentación negra que se observa en muchos lobos (‘Canis lupus’) de Norte América deriva de la hibridación con perros domésticos.

 

 

Dos lobos corren sobre la nieve. | Dan Stahler

 

"A medida que los hábitats disponibles en la tundra se van deteriorando debido al avance del calentamiento global, la frecuencia de la mutación que provoca el color negro de los lobos podría aumentar aún más en las latitudes situadas al Norte", aseguran los autores en el trabajo, entre los que hay científicos estadounidenses, italianos y canadienses .

 

El melanismo, como es conocido el color de los seres vivos, ha generado importantes ejemplos para mostrar la teoría Darwinista. El caso clásico para mostrar el avance de la adaptación y la selección natural es el de las polillas inglesas durante la Revolución Industrial.

 

Aquellas que tenían sus alas blancas no eran vistas por los depredadores sobre los troncos también blancos de los chopos, mientras las negras eran cazadas con mayor facilidad.

 

Pero la contaminación generada por la actividad de las fabricas oscureció los troncos haciendo que las polillas negras estuviesen desde entonces mejor adaptadas que las blancas.

 

 

Dos lobos sobre la nieve. | Dan Stahler

 

Las implicaciones de este estudio son amplias y controvertidas. Así, como consecuencia del calentamiento global, se ha sugerido que la supervivencia de las poblaciones de lobos de la tundra puede estar comprometida ya que este hábitat está desapareciendo.

 

Los autores del estudio presentan la posibilidad de que la supervivencia de estas poblaciones se puede haber visto favorecida por la hibridación ocasional con perros.

 

Así, la hibridación, un fenómeno que amenaza a muchas poblaciones naturales, puede ser beneficiosa en este caso. Los autores indican que la diversidad que existe en especies domésticas puede contribuir a que exista una mayor diversidad en las salvajes, ayudando así a su supervivencia a largo plazo.

 

Los científicos han encontrado que la misma mutación se encuentra en lobos americanos, italianos, perros de muchas razas, e incluso en coyotes americanos (‘Canis latrans’).

 

Para explicar la presencia de esta mutación en estos grupos de animales tan diversos, se podría pensar que apareció hace más de un millón de años (momento en que los linajes evolutivos de lobos y coyotes se separaron) y que las diferentes especies heredaron la mutación a partir del ancestro común.

 

Sin embargo, un estudio detallado de la diversidad observada en cada especie ha permitido a los investigadores rechazar esta hipótesis y ha mostrado que, en realidad, esa mutación apareció mucho más recientemente en perros y después se introdujo en las otras especies mediante hibridación.

 

Algunos estudios han sugerido que, de la misma manera que el color blanco es beneficioso para los lobos que viven en la tundra nevada, el color negro de algunos lobos puede incrementar su probabilidad de supervivencia, quizás ayudándoles a pasar desapercibidos cuando cazan.

 

Esta fuerza selectiva, incrementando la supervivencia de los lobos negros, podría explicar que esta mutación se encuentre en frecuencias relativamente altas en algunas de las poblaciones salvajes estudiadas (como entre los lobos que viven en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos).

 

 

 

 

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