La población de cigüeñas se dispara en Catalunya

 

La población de cigüeñas se dispara en Catalunya

 

 

Las cigüeñas hacen el nido en febrero, y los pollos nacen en abril o mayo tras 35 días de incubación /   Carlos Príncep

 

 

La comunidad registra 358 parejas al finalizar el invierno, mientras aumenta también la población en España

 

Antonio Cerrillo | Barcelona | 20/03/2009 | Actualizada a las 03:31h | Ciudadanos

 

Las cigüeñas proliferarán esta primavera en España. El ave zancuda se dejará ver en los nidos de tejados, chimeneas y campanarios. Su estado de conservación sigue mejorando.

 

A mediados de los años 80 del siglo pasado, las poblaciones de cigüeña blanca se redujeron a unas 6.700 parejas en España, mientras que ahora se estima que hay unas 35.000 parejas, según dice Juan Carlos del Moral, coordinador del área de seguimiento de las aves de la Sociedad Española de Ornitología.

 

Mientras, en Catalunya este año se han avistado 358 parejas de cigüeñas en los nidos, lo que supone un récord histórico, pues en 1974 – hace 35 años- sólo se censaron ocho parejas, según indica el ornitólogo y naturalista Jordi Sargatal.

El mayor respeto hacia estos animales y la creación de parques naturales y reservas son algunas de las causas que explican su recuperación, según Sargatal.

 

Además, desde los años 80 las cigüeñas han cambiado sus hábitos migratorios y con frecuencia sustituyen las largas migraciones hacia Áfricapor otros trayectos más cortos hacia el sur de España, de manera que en invierno ya vuelven a reaparecer en sus nidos del norte de España.

 

El cambio climático, unos inviernos más benignos en las últimas décadas y la posibilidad de encontrar abundante alimento en los vertederos explican que haya poblaciones invernantes, según dicen Jordi Sargatal y J. Carlos del Moral.

 

Se calcula que unos 10.000 ejemplares migran en otoño hacia Doñana y otras zonas del sur de España, en donde permanecen sin cruzar el Estrecho, pues allí logran su alimento (cangrejo americano, peces…) y regresan a sus nidos del norte en invierno.

 

"Antes se decía: por San Blas (3 de febrero), las cigüeñas verás; pero ahora estamos viendo cigüeñas en pleno invierno porque con los vertederos no sólo tienen alimento estacional", señala Carlos Bravo, un aficionado de El Espinar (Segovia).

 

Además, crece el respeto hacia el animal monógamo (que regresa con su misma pareja y forma nidos que pesan hasta 200 kilos). Y las obras de restauración de los campanarios tiene cada vez más en cuenta la colocación de plataformas para salvar los nidos.

 

En Catalunya, los ornitólogos han avistado a finales de invierno 358 parejas de cigüeñas, de las que 80% se contabilizan en Lleida. Esta cifra mejora todos los censos anteriores: 270 parejas en el 2004, 55 en 1994, 19 en 1984, ocho en los años 1974 y 1957, y cinco en 1948.

 

En Catalunya, la recuperación se ha sustentado en los programas de reintroducción de esta ave en Catalunya, que fueron emprendidos con éxito en los años 80 del siglo pasado en el parque de los Aiguamolls de l´Empordà, donde se llegaron a emplear tanto técnicas de reintroducción de animales traídos de fuera de Catalunya como sistemas de cría en cautividad para facilitar su posterior liberación.

 

La primera técnica consiste en coger polluelos de otros sitios de España y, a los dos meses, dejarlos en libertad en el lugar en donde deben ser reintroducidos. Los animales hacen la migración a Áfricay luego regresan a su lugar de origen, de manera que al cabo de tres o cuatro años, cuando adquieren la madurez sexual, crían en el lugar de donde partieron.

 

El éxito de este sistema se basa en que las cigüeñas regresan siempre al punto de donde partieron (al margen de que ese sea su lugar de nacimiento; puesto que, en el caso de los Aiguamolls, los polluelos liberados procedían de Extremadura).

 

Sargatal también introdujo un nuevo sistema para recuperar esta especie a partir de ejemplares malheridos o llegados de centros de recuperación. Los polluelos, tras permanecer en un recinto fijo y perder el instinto migrador, crían, con lo cual crean nuevas poblaciones de cigüeñas que emigran normalmente.

 

"Si tienes estos polluelos encerrados durante dos inviernos, pierden el instinto de migración", con lo que, al ser liberados, no sienten la necesidad de volar a Áfricapara pasar el invierno. Cuando son puestos en libertad al cabo de dos años, se quedan en las inmediaciones del recinto y, aunque son sedentarios y no emigran, sus polluelos no pierden ese instinto migrador. Estas nuevas cigüeñas sí harán su vuelo a Áfricay luego regresarán para criar donde nacieron.

 

 

Un termómetro de la naturaleza

 

El hecho de que las cigüeñas sean un indicador de la calidad ambiental refuerza la importancia de la recuperación de la especie. "Si un animal tan grande es capaz de encontrar peces o cangrejos para alimentarse, quiere decir que el territorio es bueno y sano y que constituye un hábitat seguro", dice Sargatal, para quien las cigüeñas son también una señal de civilización y un instrumento de seducción ambiental para conservar la naturaleza.

 

Además de la zona del Empordà, algunos programas de reintroducción han sido llevados a cabo por la recién desaparecida fundación Territori i Paisatge en la reserva de Sebes de Flix (con participación del grupo Freixa), en el castillo de Perelada (a cargo de la familia Suqué-Mateu), o en Santpedor, en el Mas Lluçà; y en ellos desempeñó un papel clave la responsable de proyectos Marga Viza.

 

 

 

 

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