Cuanto más irritantes, mejor les va

 
Cuanto más irritantes, mejor les va

 
Macacos de Cayo Santiago.
 
 
Rebecca Morelle
BBC, Ciencia
Jueves, 12 de marzo de 2009 – 17:29 GMT

 

Un grupo de científicos descubrió qué lleva a algunas monas madres a sucumbir ante los berrinches de sus cachorros.

Un estudio de los monos Rhesus reveló que es más frecuente que las hembras alimenten a sus bebés ruidosos si hay otros individuos irritados cerca.
El equipo británico-puertorriqueño notó que el riesgo que representan otros animales molestos por el ruido parece llevar a las madres a tomar medidas.
Así como los bebés humanos, los monos Rhesus (Macaca mulatta) se valen del ruido -que como el llanto humano es desgarrador- para llamar la atención de sus madres, particularmente si están hambrientos.
Y -como muchas madres humanas avalarían- si el menor es ignorado, el resultado puede ser una rabieta que irrita al que esté cerca.
Stuart Semple, un primatólogo de la Universidad Roehampton, de Londres, que llevó a cabo la investigación, señala que "los gritos de los monos bebé son agudos, crispantes y desagradables, no sólo para la madre sino también para los otros animales que estén cerca.
"Y notamos que la manera en la que las madres responden a ese llanto depende de quién está cerca en ese momento".
¿Y los humanos también?
 
 
Corren más riesgo de ser atacados si el bebé está gritando.
Los investigadores descubrieron que las hembras eran dos veces más diligentes si estaban cerca de machos agresivos u otras hembras dominantes que si estaban en compañía de menos dominantes o parientes cercanos.
El estudio también mostró que a pesar de que la incidencia de ataques contra las madres y sus crías es baja, la posibilidad de que ocurrieran aumentaba 30 veces si el cachorro se encontraba agitado.
Semple explica que "las madres parecían no querer sucumbir ante el ruido de sus hijos pero cuando había animales grandes y fuertes alrededor que representaban una amenaza para ellas o sus crías, tenían que ceder".
Los investigadores agregan que aunque no hay estudios directamente comparables con seres humanos, algunos informes anecdóticos indican que entre nosotros también ocurre lo mismo.
Semple le dijo a la BBC que cuando le contaba a padres de niños pequeños lo que habían observado, "lo entienden inmediatamente: han sentido este tipo de presión cuando sus hijos tienen rabietas en público".
La investigación está publicada en la revista Proceedings de la Royal Society B (Actas de la Sociedad Real).
El estudio fue llevado a cabo en Cayo Santiago, una isla cercana a Puerto Rico.

 
 
 
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