Como aciertan en el blanco las cobras que escupen veneno

 
Como aciertan en el blanco las cobras que escupen veneno


Naja Ashei, descrita como nueva especie en 2007. 
 
 
 
 
Las cobras que escupen veneno tienen una habilidad excepcional para rociarlo en los ojos de atacantes potenciales. Un nuevo estudio revela cómo estas serpientes aprovechan hasta el máximo sus oportunidades de dar en el blanco.

(NC&T) Esas cobras, hablando con propiedad, no "escupen" veneno. Unas contracciones musculares oprimen la glándula del veneno de la cobra, forzándolo a verterse fuera de los colmillos de la serpiente. Los músculos pueden producir suficiente presión para rociar veneno hasta unos dos metros de distancia.

Para ser eficaz, el veneno debe hacer contacto con los ojos del atacante, donde causa dolor severo y, a veces, ceguera. En estudios previos se ha comprobado que las cobras dan en el blanco con una frecuencia alarmantemente alta: casi el 100 por cien de exactitud a 60 centímetros de distancia.

El autor principal del estudio, Bruce Young, director del Laboratorio Anatómico del Departamento de Fisioterapia de la Universidad de Massachusetts, en Lowell, y sus colegas, Melissa Boetig y Guido Westhoff, han encontrado el secreto del éxito de la cobra.

El veneno de la cobra no impacta en un solo punto de la víctima. Por el contrario, el veneno impacta sobre ésta distribuido en patrones geométricos complejos. Esto no es accidental, según los resultados del estudio. Los patrones son producidos activamente por la cobra.

 
 
Young y su equipo utilizaron fotografía de alta velocidad y electromiografía (EMG) para detectar contracciones de músculos de la cabeza y el cuello. Encontraron que las cobras accionaban sus músculos una fracción de segundo antes de escupir. La actividad muscular hace rotar la cabeza, y la sacude de lado a lado, en un sentido y en el inverso, produciendo patrones geométricamente complejos en el chorro del veneno en vuelo.

El sistema de proyección de veneno tiene como función propulsarlo hacia adelante, mientras que los músculos de la cabeza y del cuello producen oscilaciones rápidas de la cabeza que dispersan el veneno, presumiblemente llevando al máximo las probabilidades de que una porción del veneno escupido alcance el ojo.

La habilidad para dispersar activamente el veneno significa que las cobras no necesitan tener una puntería perfecta. Les basta con que sea moderadamente buena.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:

 
 
 
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