Las áreas marinas favorecen las pesquerías

 
Las áreas marinas favorecen las pesquerías

La protección beneficia la recuperación de especies en las áreas colindantes

Imagen de un banco de salpas. – PÚBLICO
SERGIO ROSSI – BARCELONA – 27/02/2009 21:00

Los creadores de las primeras reservas marinas no habían previsto que el hecho de proteger de la pesca una zona determinada de costa podría beneficiar, precisamente, al propio pescador. Escépticos ante este tipo de regulaciones, los pescadores, especialmente los artesanales, empiezan a ver con buenos ojos el hecho de que se acoten áreas concretas para que las zonas colindantes se beneficien y aumente el número de capturas de peces, crustáceos y moluscos.

Una investigación dirigida por el doctor Antonio García-Rubies, del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona, ya había demostrado hace casi dos décadas que las especies más amenazadas podían tener una rápida recuperación si se tomaba en serio la protección de un área concreta. Sin embargo, se desconocía si las áreas protegidas eran foco de dispersión para larvas y juveniles, es decir, para el movimiento de nuevos emigrantes desde las zonas de abundancia a las de elevada presión humana. En un reciente trabajo, el grupo del doctor Richard Cutney-Bueno, de School of Natural Resources de la Universidad de Arizona (EEUU), ha demostrado que las larvas de moluscos se dispersan a las áreas no protegidas más rápido de lo que parece. "Esto implica que los hábitats pueden recuperarse de forma más rápida", comenta Cutney-Bueno.
Sin embargo, cuando se proyectan las áreas marinas a proteger, factores políticos, estéticos y socioeconómicos pueden topar con los puramente científicos. "En muchas ocasiones la elección del lugar y el diseño del área protegida tienen poca justificación científica", se queja la doctora Simonetta Fraschetti, del Laboratorio de Zoología y Biología Marina de la Universidad de Lecce, en Italia. "La realidad socio-económica del área puede comprometer su viabilidad real y, a veces, cosas que deberían ir de la mano como la conservación, la proyección de una zona para el bien de las pesquerías y el ecoturismo, chocan frontalmente".
Más de 15 millones para estudiar la costa española
Poca atención se ha prestado a la dispersión desde áreas protegidas de los ‘ingenieros’ de ecosistemas bentónicos, es decir, algas, corales y esponjas. Por eso, un grupo del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) decidió comparar la “diversidad funcional” dentro y fuera de las áreas marinas protegidas en el Mediterráneo. “Hemos encontrado que la diversidad funcional está más relacionada con el lugar en el que se encuentra la reserva que con los niveles de protección”, comenta Mikel Becerro, investigador principal. Por eso, “las áreas han de estar mejor conectadas entre sí y tener patrones de protección homogéneos, no dependientes de las normas de cada CCAA”.
Se necesita más información y la Fundación Biodiversidad destinará 15 millones de euros para estudiar, durante cinco años, diez zonas del litoral español y evaluar su importancia en el funcionamiento de los ecosistemas costeros y de la plataforma continental, a través del proyecto LIFE INDEMARES. “Hemos unido a científicos, ONG, gestores y varios ministerios en una acción conjunta de prospección no sólo en zonas costeras sino también mar adentro que pueden ser susceptibles de protección”, explica el director del departamento de Estudios y Proyectos de la Fundación Biodiversidad, Germán Alonso. 

 
 
 
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