La UMU advierte que la Rambla Salada de Fortuna alberga biodiversidad “única” que debe ser preservada

Medio ambiente

La UMU advierte que la Rambla Salada de Fortuna alberga biodiversidad "única" que debe ser preservada

 

 

 

17.02.09 – 17:41

 

EP | MURCIA

Un estudio del grupo de investigación de Ecología Acuática de la Universidad de Murcia (UMU) ha advertido que la Rambla Salada de Fortuna, como otros ríos salinos, es un ecosistema "singular" que alberga una fracción "única e importante de la biodiversidad global que debe ser convenientemente preservada".

 

Para llegar a esta conclusión, el estudio comparó la situación de la rambla en 2003, tras verse afectada por las grandes entradas de agua dulce procedentes de las sucesivas roturas del canal del trasvase Tajo-Segura, respecto a su estado un año más tarde, cuando se repararon las filtraciones y comenzó su recuperación.

 

Pues bien, la investigación determinó que los cambios de salinidad observados durante 2003 "sí afectaron al funcionamiento de Rambla Salada", según fuentes consultadas del departamento de Promoción de la Investigación de la UMU (Prinum), dependiente del Vicerrectorado de Investigación.

 

Por lo tanto, el grupo de Ecología Acuática de la UMU consideró "necesario" advertir a las administraciones con competencias en su gestión, que "un medio tan singular, debe de ser adecuadamente preservado, entendiendo esto como la prohibición o restricción de usos del espacio que afecten de manera importante a la estructura de la comunidad o a los procesos ecológicos que la sostienen".

 

Y es que este río cuenta con una salinidad mucho mayor de lo habitual y, en estos hábitats, las condiciones naturales limitan considerablemente el desarrollo de la mayoría de organismos que viven en cuerpos de agua dulce, debido al gran esfuerzo que deberían de hacer para mantener su concentración interna de sales relativamente estable.

 

Así, sólo algunos animales, invertebrados fundamentalmente, son capaces de vivir en aguas tan mineralizadas, debido a que poseen mecanismos fisiológicos que les permiten soportar la elevada salinidad y las fluctuaciones por condiciones naturales.

 

Muchas de estas especies, además, muestran una gran afinidad por los ambientes salinos, siendo difícil encontrarlas en otros cuerpos de agua, de forma que los ríos salinos son ecosistemas que albergan "una fracción única e importante de la biodiversidad global", según el estudio.

 

Esto se traduce en la presencia de numerosos endemismos o especies con una distribución restringida a un área geográfica, y procesos ecológicos muy singulares que les confieren "un gran interés tanto a nivel científico como de conservación".

 

ESTUDIO

Así aparece reflejado en el artículo titulado ‘Effects of dilution stress on the functioning of a saline Mediterranean stream’, obra de los científicos Cayetano Gutiérrez Cánovas, Josefa Velasco García y Andrés Millán Sánchez, que apareció publicado este año 2009 en la revista ‘Hydrobiologia’.

 

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores del Grupo de Ecología Acuática de la UMU realizaron un estudio en la Rambla Salada de Fortuna, que aún encontrándose dentro de un espacio protegido, "se ve afectada por la actividad agrícola presente en su cuenca y por las grandes entradas de agua dulce procedentes de las sucesivas roturas del canal del trasvase Tajo-Segura, ocurridas principalmente durante 2003".

 

Precisamente, en ese periodo, el grupo de investigación indicó que "se produjo un descenso drástico de la salinidad, que le impidió recuperar sus niveles habituales hasta 2004, cuando se repararon las roturas ocurridas en el canal del trasvase, explicó el grupo de investigación".

 

Para averiguar qué consecuencias tuvo este descenso de salinidad, los investigadores murcianos llevaron a cabo una comparación del funcionamiento de la rambla durante el año 2003, coincidiendo con el periodo de perturbación, y 2004, en el periodo de recuperación.

 

Para ello, estudiaron variables que reflejaron los procesos fundamentales que ocurren en el ecosistema como, por ejemplo, la cantidad de materia orgánica producida por unidad de superficie y de tiempo por los productores primarios del río y la cantidad de oxígeno consumido por los organismos que habitan el cuerpo de agua por unidad de superficie y de tiempo.

 

Estas dos variables, se obtuvieron a partir de los cambios en los valores diarios del oxígeno disuelto en el agua del tramo de estudio y sirvieron para reflejar el balance energético del ecosistema.

 

Los resultados de estas mediciones indicaron que la materia orgánica que se produjo en el tramo estudiado durante los dos periodos fue superior a la que se consumió, lo que puso de manifiesto la autosuficiencia trófica de la comunidad acuática.

 

Asimismo, constató que "no se observaron cambios significativos entre los dos periodos en la media anual de las tasas metabólicas y de la biomasa de invertebrados" pero, por el contrario, estas variables "mostraron un marcado comportamiento estacional, relacionado fundamentalmente con las fluctuaciones en la radiación solar recibida".

 

Por otra parte, la biomasa de los productores primarios se vio afectada por el descenso de la salinidad y no tanto por las variaciones estacionales. La variable más afectada por los cambios en la salinidad entre los dos periodos fue la biomasa de ‘biofilm’, cuyo valor medio fue significativamente menor en 2003.

 

 

 

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