La guerra entre elefantes y humanos en Sri Lanka

La guerra entre elefantes y humanos en Sri Lanka

Por VANESSA SÁNCHEZ* (SOITU.ES)

 

Actualizado 08-02-2009 19:31 CET

 

COLOMBO (SRI LANKA).-  Este país asiático tiene un problema. Y grande. Los elefantes asiáticos luchan con los habitantes de las áreas rurales por los recursos naturales. ¿Por qué? Pues sobre todo por el desplazamiento de estos mamíferos de su hábitat natural, causado por el crecimiento demográfico humano.

 

 

iStockphoto

 

Se trata de una controversia habitual generada en todas las zonas en las que habita el elefante asiático. En India, Bangladesh, Sri Lanka o Nepal carreteras, canales, pueblos, minas o embalses fragmentan el hábitat de estos paquidermos. Y es que grandes extensiones de bosques del sureste asiático han sido sustituidas por plantaciones intensivas de aceite de palma para la producción de biodiésel o de otros cultivos intensivos como té o café.

En Sri Lanka, "los elefantes quedan relegados a cotos cerrados, como Parques Nacionales, cuyos recursos naturales —principalmente en la estación seca— resultan escasos para las poblaciones que los habitan", declara Sajeewa Emmanuel, técnico de la fundación conservacionista Nagenahiru, con sede en este país asiático.

Grandes extensiones de bosques del sureste asiático han sido sustituidas por plantaciones intensivas de aceite de palma para la producción de biodiésel, o de otros cultivos intensivos como té o café. El resultado: los elefantes tienen hambre

Entonces, ¿qué pueden hacer los elefantes ante esta situación? "Estos mamíferos llegan a hacer maniobras típicas de grandes escapistas, como el uso de troncos para desactivar las vallas eléctricas y salir así de estos cotos durante la estación seca, en busca de agua o de alimentos", explica desde Nagenahiru. Los elefantes necesitan grandes territorios para sobrevivir en Sri Lanka, pues realizan migraciones estacionales, y más del 70% viven fuera de los Parques Nacionales. Por ello el intentar protegerlos encerrándoles en áreas protegidas no es lo más acertado. Las hembras permanecen en grupos de familias cuidando de las crías, y los machos se hacen solitarios a partir de los diez años.

En áreas geográficas donde se conservan los bosques intactos no suele haber conflictos. Cuando no es así, los elefantes acuden a los cultivos de las poblaciones que rodean los parques nacionales en busca de alimentos. Con su tamaño y su enorme apetito, pueden destrozar el cultivo de un granjero en una sola noche, y aunque los daños que causan son compensados económicamente, son vistos como una gran amenaza. El problema es que no dudan en atacar a quienes se interponen en su camino (los ataques a personas son bastante comunes: según datos del Departamento de Conservación de Naturaleza del Gobierno de Sri Lanka, 536 personas murieron víctimas de elefantes entre 1993 y 2001). No es de extrañar que no sean adorados por la población local.

 

Los elefantes también se enfadan…

Por otro lado, el Gobierno raramente compensa económicamente los daños ocasionados en los cultivos, siendo está una cuestión fundamental para la población rural, que supone el 28% del país. Y la indemnización a los familiares de las víctimas es de apenas 700 dólares.

Con todo, este conflicto entre los humanos y estos grandes mamíferos se ha convertido en uno de los principales problemas ambientales de Sri Lanka, y sus habitantes tratan de solucionarlo por sus propios medios. En la última década, 1.369 elefantes fueron asesinados, más del 56% mediante un disparo, y el resto envenenados o electrocutados en vallas que protegen los cultivos , o atropellados por trenes, entre otras causas. Una tasa de mortalidad demasiado elevada para la pequeña población que habita en la isla. Las instituciones tratan de poner en marcha medidas ante el conflicto, "pero los medios económicos no son suficientes", cuenta Sajeewa.

Según la opinión de diferentes grupos investigadores, la única solución es la coexistencia. Durante décadas, los agricultores han compartido su hábitat con los elefantes, pero la intensificación de la agricultura ha complicado esta relación. Alcanzar una coexistencia pacífica entre elefantes y humanos no es imposible, pero implica una serie de medidas de mitigación a corto plazo, como compensaciones por daños a agricultores, y estrategias de planificación del territorio a largo plazo que tengan en cuenta las necesidades biológicas de los elefantes, como puede ser sustituir plantaciones de cereales por otros cultivos menos apetecibles, o crear corredores ecológicos.


 

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