Un Hombre es aquello que sueña

Un Hombre es aquello que sueña

Archie Belaney, el indio inglés

 

Archivald Belaney, descendiente de familia de agricultores, nació en 1888 en Hastingns, al Este de Inglaterra. A una edad muy temprana comenzó a expresar su interés por la naturaleza y las culturas nativas.

A medida que fue pasando el tiempo, los problemas familiares aumentaban, su madre casada a la temprana edad de 13 años, se separó en 1901, su padre que perdió toda su fortuna en un negocio de agua potable, decidió abandonar el país.

Dados los acontecimientos, y después de ser despedido de infructuosos trabajos, decidió darle un vuelco a su vida y hacer realidad sus sueños. En 1906, con 18 años, Archie Belaney emigró a Canadá, supuestamente para realizar estudios de agricultura. Así lo pensó su familia.

 

 

Durante un breve periodo de tiempo, residió en Toronto, hasta que finalmente se trasladó a Temagami, al noroeste de Canada. Fue entonces cuando decidió comenzar a hacer realidad sus sueños.

Cambió su identidad, paso a llamarse Buho gris, explicó a todo el mundo, que era hijo de un padre escocés, George Macneil y una madre apache, Katherine Cochise. Había realizado el largo viaje para reunirse con los “ojibwa”, legendario grupo de nativos americanos.

Se casó con Angele Egwuna, perteneciente a la tribu ojibwa. Toda su historia comenzaba afortunadamente a hacerse realidad. Durante la primera Guerra Mundial, sirvió como francotirador en el 13ºBatallón de Montreal. Todos sus compatriotas le consideraban un valiente indio.

 

 

Durante la contienda fue herido varias veces, una de ellas fue un disparo en el pie, normalmente los heridos de extremidades, desarrollaban cangrena, es lo que le sucedió a Búho gris, por lo que tuvo que ser trasladado a un hospital Británico, para ser tratada la cangrena. Aprovechó para reunirse brevemente con un amigo de la infancia. Una vez curadas sus heridas, fue enviado de vuelta a Canada,  recibido con honores, se le concedió una pensión de invalidez.

 

 

Pero es, a partir de entonces, cuando Búho gris, comienza a alcanzar popularidad, sus multitudinarias conferencias, hacian necesaria la intervención de la policia, para controlar a las masas. Todos querían conocer a la persona que volvió a sus orígenes. Fue un escritor de éxito, obras como “El hombre de la última frontera”, “Peregrinos de lo salvaje”, las aventuras del castor Sajo y su gente”, y su propia historia de Búho gris, (traducida a 18 idiomas), entre otras,todas  alcanzaron enorme popularidad.

 

 

Búho gris vivió una vida simple en la frontera de Canada. Parecía y actuaba como un indio. Su casa era una pequeña cabaña de troncos, vivía como un autentico Objibwa en plena naturaleza. A menudo en sus salidas para realizar conferencias, le preguntaban por su verdadero nombre, el siempre contestaba “Solo Búho gris por favor”. En 1938 fue invitado por la familia real, a una gala en el Palacio de Buckingham.

 

 

Sólo después de su muerte, el 13 de Abril de 1938, se supo su verdadera identidad, el joven que se convirtió en indigena, no era por casualidad, sino por diseño. La Inglaterra de los años 30,  comenzó a tacharlo de excéntrico inglés, dolídos por el engaño de un compatriota suyo. Incluso el rey George VI se sintió enojado. The Times, en su portada no fue menos, “Un estafador, un bígamo, un bebedor, un sinvergüenza y un mentiroso.

Afortunadamente para Archibald Stansfeld Belaney, su vida fue, lo que él, quiso que fuera. Una vida llena de aventuras y de naturaleza, vivida como un autentico indio. Su sueño se cumplió.

Más información enKarl May y en Wikipedia

También enParks Canada

Más fotos en  Pastforward y en Collections Canada

Algunas filmaciones de búho gris en Beta Nfb

En 1999 se realizó un film interpretado por Pierce Brosnan, Grey Owl

 Martes, 14 de septiembre de 1999 

Entrevista a Richard Attenborough

«Búho gris», un cuento moral con contenido ecológico

 

Richard Attenborough dirige a Pierce Brosnan y le convierte en el célebre indio

 

BEATRICE SARTORI

MADRID.- Lord Richard Attenborough cumplió 76 años hace dos semanas, pero su voz suena vigorosa desde Londres, donde por teléfono atiende la llamada de EL MUNDO. El estreno simultáneo en el Reino Unido de su última película Búho Gris, le retiene allí.

 

Con 70 películas como actor y esta undécima como director, Búho gris se inserta a la perfección en una vasta obra cinematográfica creada bajo el denominador común de su preocupación por los males del mundo contemporáneo: guerra, militarismo, violencia, violación de los derechos humanos, racismo y degradación del ecosistema.

 

Este último constituye el eje de Búho gris y la intención de Richard Samuel Attenborough (Cambridge, 1923) ha sido, en sus palabras: «recordar no sólo a Búho Gris y su legado medioambientalista, sino advertir a una nueva generación que la degradación evolutiva de nuestro ecosistema nos conduce directamente a la autoconsunción. Amo profundamente el cine y su magia, hasta el punto de creer que puede cambiar prejuicios y actitudes, también, retar injusticias».

 

Pérdidas irreparables

 

Attenborough cree que con Archie Búho Gris -un indio canadiense que se convirtió en una celebridad en los años 30 con sus libros y conferencias en defensa de la naturaleza- se cometió una injusticia que causó irreparables pérdidas.

 

Nacido en Inglaterra, Archibald Stansfeld Belaney (1888-1938) emigró a Canadá, vivió como un trampero salvaje, adoptó la identidad de un indio ojibwa y se convirtió en el primer ecoguerrero y en una celebridad mundial.

 

«La vida de Búho Gris se rigió por un lema, la especie humana pertenece a la naturaleza, y el olvido en que cayó su legado ambiental a su muerte nos ha hecho creer que la naturaleza nos pertenece, el error básico que está conduciendo a la destrucción del planeta en nuestras propias manos», afirma Attenborough.

 

Y es que, dos días después de la muerte de Archie Búho Gris, en 1938 de neumonía, se descubrió su identidad falsa y la sociedad que lo convirtió en un héroe -incluidos el rey Jorge VI y las princesas Margarita e Isabel, la futura y actual reina, que lo recibieron- le dio la espalda, ignorando las lecciones impartidas por el que Attenborough describe como «un ecologista carismático que planteó el tema medioambiental por primera vez en términos populares».

 

«Si Búho Gris viviera hoy», continúa Attenborough, «militaría en Greenpeace muy activamente». El cineasta quiere utilizar su película, a su vez, como voz de concienciación para una nueva generación. Por eso la define como «un cuento moral ecológico».

 

Aunque insiste en subrayar la importancia de la historia de amor del protagonista por una india mohawk, Anahareo, la verdadera responsable de su concienciación ecológica.

 

 

‘Grey Owl’ Campaign

 

 

Un espectador atento podrá comprobar que Lord Attenborough se dedica un plano en la película: el del niño fascinado por las palabras de Búho Gris. Seis décadas después, desde su escaño en el Parlamento, el laborista Attenborough prosigue una tarea humanista, altruista y social erigida primero en el cine y ahora, desde la política activa.

 

Lord Attenborough, que rapó la cabeza de Ben Kingsley para convertirlo en Gandhi, nos hizo creer que Robert Downey, jr. fue Chaplin, convirtió a Sir Anthony Hopkins en el escritor C.S. Lewis en Tierras de penumbra y le otorgó el rostro joven de Chris O’Donnell a Ernest Hemingway en En el amor y la guerra, ha vestido de indio con largas trenzas y plumas al galán irlandés Pierce Brosnan.

 

«Pierce es un hombre muy elegante, un showman y un actor consumado. Además, se ha hecho a sí mismo y ha vencido numerosos obstáculos, profesionales e íntimos. Todo esto le acerca a Búho Gris, porque los dos soñaron ser un cierto tipo de hombre y lo consiguieron. Porque sus sueños son sueños buenos y nobles», concluye Attenborough.

 


Un sueño cumplido

 

En 1935, Richard Attenborough tenía 11 años y era sólo el revoltoso hijo mayor del rector de la Universidad de Cambridge, Frederick Levi.

Junto con su hermano David, el prestigioso documentalista y medioambientalista británico, cruzó el país para asistir a una conferencia de Archie Búho Gris y obtener su autógrafo.

 

Lord Attenborough recuerda: «Cruzamos el país durante cinco horas para llegar a Leicester. Allí le vimos, espectacular con su tocado de gala indio, las plumas y los ornamentos. Nos firmó su libro Pilgrims of the Wild y mi hermano se lo quedó. Nos hemos peleado mucho por ese libro, pero le quiero y se lo dejo, por algo es el defensor ambiental de la familia», ríe.

 

De niño, Attenborough soñó con combatir la injusticia con «la magia de las películas». Al final, el suyo, ha sido un buen sueño.

 

 

Grey Owl`s srange quest 1936 documentary

 

 

 

 

 

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Una respuesta a Un Hombre es aquello que sueña

  1. mitomi dijo:

    lobito excepcional entrada ,me encanto lo que hizo buho gris,ecologia forever,besos…inma….

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