Las corrientes marinas son muros para los peces

OCÉANOS | Una investigación española

Las corrientes marinas son muros para los peces

 

Un banco de peces sobre posidonia en el mar Mediterráneo. (Foto: Manu San Félix).

Miguel G. Corral | Madrid

Actualizado lunes 19/01/2009 23:26 horas

 

Los frentes oceánicos pueden convertirse en auténticos muros de separación para las diferentes especies marinas. Una investigación realizada en el mar Mediterráneo ha demostrado que la entrada de agua por el estrecho de Gibraltar desde el océano Atlántico genera dos barreras que actúan como verdaderas fronteras que aíslan genéticamente a las poblaciones.

El agua atlántica, menos densa, al juntarse con el agua mediterránea, más densa, genera un frente entre Almería y Orán y otro al norte de las islas Baleares. La magnitud de estos frentes es muy diferente, pero ambos son capaces de impedir que las larvas de los peces estudiados los atraviesen, lo que da lugar al aislamiento genético de sus poblaciones.

 

(Ilustración: Álvaro Pemper).

El trabajo, realizado sobre siete especies de peces litorales del Mediterráneo, como el salmonete o la mojarra, en los frentes oceánicos del Mar de Alborán y del norte de las Islas Baleares, ha revelado asimismo que la mayoría de los peces adultos estudiados apenas se alejan 30 ó 40 kilómetros del lugar donde nacen.

"No importa cuánto quieras proteger una zona marina si no conoces la conectividad entre las poblaciones de las zonas protegidas y de las no protegidas", asegura Ciro Rico, investigador del CSIC y autor principal de la investigación, que ha sido publicada en la revista PNAS.

Pesquerías mermadas y reservas marinas

"Hacemos reservas marinas protegidas para que sirvan como semillero de las zonas donde sí está permitida la pesca", dice Rico, "pero si una corriente aisla no sólo a los peces, sino tabién a los moluscos, a las algas o a los pastos marinos, habrá que que establecer la red de reservas de forma que puedan proveer a las zonas no protegidas".

Una de las grandes novedades que supone esta investigación es que por primera vez se ha visto que estas barreras son determinantes en la dispersión de larvas por el mar. "Hasta ahora se pensaba que el aislamiento genético era mayor en las especies con una vida larvaria más corta. Porque pasaban menos tiempo en la columna de agua y recorrían distancias menores que las que tenían vidas larvarias más largas. En este estudio se demuestra que hay otras características biológicas en las especies que condicionan este aislamiento, dice Rico.

"Llevamos un siglo mermando nuestras pesquerías y las cuotas, desgraciadamente, han ignorado estos estudios", lamenta el investigador, "si no tomamos en consideración las barreras oceánicas no podemos confiar en que se repueblen y se recuperen las zonas explotadas".

 

 

 

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