Bush decidió lavar ayer su controvertido expediente ecológico creando la mayor reserva marina del mundo

 

UNA SUPERFICIE COMO LA DE ESPAÑA

Bush decidió lavar ayer su controvertido expediente ecológico creando la mayor reserva marina del mundo

 

  • La Fosa de las Marianas y pequeños archipiélagos del Pacífico quedan protegidos La actividad petrolera y la pesca comercial estarán vetadas en su entorno

 

Corales rosados en el Atolón de Palmyra, en el Pacífico. (Foto: AP Photo/USFWS, Jim Maragos)

Actualizado miércoles 07/01/2009 10:42

 

CARLOS FRESNEDA

NUEVA YORK.- El presidente Bush decidió lavar ayer su controvertido expediente ecológico con la creación de la mayor reserva marina del mundo en el Pacífico.

Un total de 505.000 kilómetros cuadrados -aproximadamente, el tamaño de España- quedarán protegidos de las extracciones petrolíferas y de la pesca comercial en tres áreas del Pacífico donde viven centenares de especies en peligro de extinción y donde los científicos han llegado a localizar hasta 21 volcanes submarinos, el cañón más profundo y el atolón coralino más pequeño del planeta.

«Se trata de una de las últimas áreas prístinas del entorno marino que quedan en la Tierra», explicó James Conaughton, al frente del Consejo de Calidad Ambiental de la Administración Bush. «Son lugares en la frontera misma de la ciencia que conviene preservar».

En su afán por pasar a la historia como el presidente que más empeño puso en la protección de los océanos, George Bush pasó por alto el consejo agorero del vicepresidente Dick Cheney, que le advirtió de que su decisión de ayer crearía «un peligroso precedente» (según reveló el Washington Post).

La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, compareció con orgullo ecológico y profusión de mapas ante los medios. «Las acciones del presidente evitarán la destrucción y la extracción de recursos naturales en estas áreas tan bellas y con tanta diversidad biológica», dijo. «Y todo ello sin comprometer nuestras actividades militares y la libertad de navegación, que son vitales para nuestra seguridad nacional».

El plato fuerte de la nueva reserva oceánica –elevada a la categoría de Monumento Nacional– es el área de la Fosa de las Marianas, donde está el fondo marino más profundo del planeta (más de 11.000 metros) y existen volcanes y fumarolas que emiten materiales de la corteza terrestre que crean ecosistemas de gran valor biológico y científico. Tan sólo el área de la Fosa de las Marianas ocupa unos 250.000 kilómetros cuadrados, más o menos la mitad de la España peninsular.

 

Poblaciones de coral y algas coralinas rosas en el atolón de Rose. (Foto: AFP PHOTO/Jean KENYON/NOAA)

El segundo Monumento lleva el nombre de las Islas Remotas del Pacífico, siete en total, extendidas en un área de casi 200.000 kilómetros cuadrados. La guinda salada la compone finalmente el atolón de Rose, cerca de Samoa, con una de las barreras coralinas más intactas y una fauna piscícola única en el mundo, más la presencia del cangrejo gigante de los cocoteros, el mayor crustáceo de tierra del que se tiene conocimiento.

En contraste con los últimos ocho años marcados por su pasividad ante el cambio climático, George W. Bush se ganó ayer el elogio casi unánime de los grupos ecologistas y encajó al mismo tiempo las críticas de la industria pesquera. «Esta acción histórica del presidente Bush sirve no sólo para proteger uno de los hábitats más significativos del mundo desde el punto de vista biológico, sino que abre una nueva era en la historia de la conservación de los océanos», concluyó ayer Joshua Reichert, al frente del Pew Environment Group.

Aplauso ecologista

«Ha hecho falta que pasen 137 años desde la creación del primer parque nacional en Yellowstone para reconocer que las áreas únicas en nuestros océanos merecen la misma protección que en tierra firme», añadió Reichert, sin duda la voz más entusiasta ante la decisión de Bush.

Vikki Spruill, al frente del grupo Ocean Conservancy, se mostró sin embargo más cauta e insistió en la necesidad de sopesar el paso adelante de ayer con «la falta de acción» de Bush en el cambio climático o con la decisión de «levantar la moratoria para las perforaciones petrolíferas en las costas continentales que estuvo en vigor 27 años».

«El último movimiento de Bush ha sido realmente positivo», declaró Spruill al Washington Post, «pero tendrán que pasar años para calibrar cuál ha sido la ganancia total».

Con anterioridad al anuncio de ayer, hace apenas dos años, Bush decidió desmarcarse con la creación del Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea. Entonces, como ahora, la industria pesquera reaccionó torciendo el gesto y acusándole de oportunismo.

«Tenemos la sensación de que la decisión de crear monumentos bajo el agua no está basada en la ciencia sino en el intento de esta Administración de despedirse con una sensación benigna y dejar algún tipo de legado ecológico», declaró Wayne Heikkila, al frente de la Asociación de Propietarios de Botes de Pesca en California.

 

 

 

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