Las mariposas migrarán al norte o buscarán zonas más altas por el calentamiento global

 

CAMBIO CLIMÁTICO EN EUROPA

Las mariposas migrarán al norte o buscarán zonas más altas por el calentamiento global

 

 

Un ejemplar de la mariposa Lycaena virgaureae, una de las especies analizadas en el estudio. (Foto: Albert Vliegenhart / BCE)

 

Actualizado martes 16/12/2008 14:40

 

TANA OSHIMA

 

MADRID.- Las mariposas siempre han sido excelentes bioindicadoras de los cambios ambientales. Su corta vida y su estrecha interdependencia con otros seres vivos han servido en las últimas décadas para evaluar la salud de los ecosistemas.

 

Más recientemente, los lepidópteros se han convertido en un barómetro del calentamiento del planeta por su capacidad para reaccionar rápidamente ante las alteraciones de su medio natural.

 

Ante el aumento de las temperaturas, la primera respuesta de las mariposas es intentar refugiarse en regiones más frías: una redistribución geográfica hacia el norte. Y eso es lo que se teme que ocurra con los lepidópteros europeos, tal y como lo advierte el Atlas del Riesgo Climático de las Mariposas Europeas, un completo estudio realizado por la Asociación Helmholtz de Centros de Investigación Alemanes. El mensaje es rotundo: «el cambio climático tendrá probablemente un profundo efecto sobre las mariposas europeas».

 

En un contexto de cambio climático, los países del sur de Europa, como España, más afectados por las sequías y la desertificación, serán los que más mariposas perderán. Pero la estampida no siempre será posible: los paisajes ya no son como hace cien años, y las zonas en las que antes podían instalarse estos insectos ahora pueden haber sido devoradas por la agricultura o las ciudades.

 

Sencillamente, puede que las mariposas no tengan dónde descansar en su largo viaje hacia el norte. Otras veces, las mariposas no podrán sobrevivir sin las plantas específicas de las que dependen.

 

Dos escenarios climáticos

Los autores del informe han establecido dos escenarios posibles de aumento de temperatura en nuestro continente. En el peor de los casos, el termómetro marcará 4,1 grados centígrados más –de media– en 2080. En tales circunstancias, el 95% del espacio que actualmente está siendo ocupado por 70 especies de mariposas dejará de ser viable para su supervivencia.

 

En un horizonte algo más optimista, marcado por un incremento de 2,4ºC en la temperatura ambiental europea, la mitad de los hábitats que ocupan hoy 147 especies dejarán de ser habitables para ellas.

 

La reducción en las poblaciones será drástica para algunas especies regionales. Aglais urticae, actualmente común en latitudes bajas y medias de Europa, quedará confinada al norte del continente, por lo que dejará de verse en sus entornos habituales. Especies más raras como la mariposa arlequín (‘Zerynthia rumina’), típica de España (y endémica de la Península Ibérica y el sur de Francia) podría llegar a desaparecer en un 97% de su región natural, según el informe.

 

Las mariposas ya han experimentado en las últimas décadas una reducción en sus poblaciones mucho mayor a la de otros grupos bien estudiados, como las plantas y las aves. Los entomólogos tienen constancia de que más de 60 especies se han desplazado ya hacia el norte. Esto tiene implicaciones para muchas otras especies, plantas y aves que dependen a menudo de estos insectos polinizadores y proveedores de larvas.

 

España también está acogiendo a intrusos africanos que llegan a estas latitudes en busca de un hábitat mejor. «Ante el cambio climático, las mariposas se desplazan hacia el norte o hacia altitudes más altas, si son de montaña, siempre en corcondancia con la redistribución de las plantas de las que dependen», explica a EL MUNDO Juan Fernández Haeger, catedrático de ecología en la Universidad de Córdoba y experto en mariposas. «En los últimos 15 años estamos viendo a mariposas de origen africano que se han instalado aquí».

 

La pérdida de mariposas sería potencialmente muy significativa en España, «uno de los países con más endemismos», según Fernández Haeger. «Sólo Andalucía tiene el mismo número de mariposas que todo el Reino Unido», comenta.

 

Para los científicos que han participado en el Atlas, el estudio del impacto del cambio climático sobre las mariposas es importante por varias razones. En primer lugar, los lepidópteros representan uno de los pocos insectos sobre los que se pueden recoger datos de este tipo en Europa.

 

En segundo lugar, porque los insectos constituyen dos tercios de todas las especies conocidas. «La forma que tienen de cambiar las mariposas indicará la posible respuesta de muchos otros insectos», opina Josef Settele, autor principal del Atlas, que se ha basado en el trabajo de evaluación de científicos europeos y la recolección de datos de miles de voluntarios sobre 294 de las 450 especies de mariposas que viven en Europa.

 

El informe tiene como uno de los objetivos alertar de la situación de los lepidópteros y otros insectos, y de facilitar la elaboración de medidas de conservación, como son los corredores biológicos.

 

«Debemos mantener poblaciones grandes y diversas en sus actuales hábitats mientras éstos se reconectan entre sí para permitir que las especies se puedan desplazar», declara Martin Warren, presidente de Conservación Europea de Mariposas.

 

 

 

 

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