Frenar la pérdida global de especies costaría sólo el 1% del PIB mundial

Un investigador busca especies nuevas con un acuario iluminado sobre el arrecife de coral de Lizard Island, en el extremo norte del estado australiano de Queensland. / REUTERS / GARY CRANITCH

APERTURA DE ‘NATURA’

Frenar la pérdida global de especies costaría sólo el 1% del PIB mundial

Actualizado sábado 13/12/2008 09:31

 

MIGUEL G. CORRAL

MADRID.- Miles de cucarachas cubren el suelo, los armarios, las encimeras e incluso el techo de una cocina de tamaño medio, como la de cualquiera de nuestras casas. Apenas se pueden apreciar la pila o los fogones. El montaje no deja indiferente a ninguno de los visitantes de una de las exposiciones más exitosas del Museo de Historia Natural de Washington DC. "Su objetivo es mostrar las crías que puede producir una hembra de cucaracha a lo largo de su vida si todas ellas sobreviviesen", cuenta Robert May, profesor de Zoología de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

"Y refleja uno de los principios básicos del darwinismo: cualquier ejemplar de cualquier especie tiene la capacidad de producir más descendencia que la necesaria para que las generaciones siguientes simplemente ocupen el lugar de sus progenitores". Afortunadamente para nuestros hogares, una enorme variedad de factores como la disponibilidad de alimento, los depredadores o las enfermedades mantienen las poblaciones bajo control.

Una reciente investigación publicada en ‘Science,’ coincidiendo con el Congreso Mundial de la Biodiversidad celebrado en Barcelona en octubre, demostraba que el 25% de los mamíferos de la Tierra están en peligro de extinción. El porcentaje de anfibios amenazados, o ya extintos, es de alrededor del 33%, según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). El de aves ronda el 20%. Y lo mismo sucede con casi todos los grupos cuyo estado de conservación queramos comprobar.

Ante este escenario cabe preguntarse lo obvio: si todos los organismos son capaces de generar más descendencia que la necesaria para mantener el número de individuos, ¿por qué atraviesa la biodiversidad una situación tan crítica en la actualidad?

Para responder a esa pregunta hay que reflexionar sobre el aumento de la calidad de vida media del ser humano. "La probabilidad de sobrevivir de un cazador-recolector hace 30.000 años era muy parecida a la de cualquier especie de ave", dice May, "constante a lo largo de toda su vida excepto en los primeros meses, que era más baja". En cambio, "la esperanza de vida media del ser humano en todo el globo era de 46 años en la década de los 50 y ahora ronda los 65 años".

Un grupo de leones blancos descansa en la reserva natural de Anbona (Suráfrica). / EFE / LIESL EICHENBERGER

Esta mejora de la salud humana ha desencadenado un rápido aumento de la población mundial. Desde los tiempos de los cazadores-recolectores el número de habitantes sobre la Tierra se ha multiplicado por más de 300, desde los cerca de 20 millones hasta los actuales 6.000 millones. En 1880 alcanzamos los 1.000 millones de habitantes; necesitamos medio siglo para doblar esa cantidad y 40 años más para volver a doblarla de nuevo. En 1970 ya éramos 4.000 millones de seres humanos sobre el planeta.

La superpoblación humana ha puesto al planeta contra las cuerdas. "Es la primera vez que una especie compite con todas las otras por los recursos", dice el profesor de Investigación del CSIC Miguel Delibes de Castro, "eliminamos a las demás, nos las comemos o calentamos el planeta de forma que ellas no pueden vivir".

El ser humano ha desencadenado el inicio de la sexta gran extinción, pero también tiene la responsabilidad de frenarla en la medida de lo posible. Y, según los científicos, no se está haciendo lo suficiente en este sentido.

¿Conocemos el patrimonio natural que tenemos entre manos? ¿Sabemos siquiera cuántas especies hay en el planeta?

Hasta el momento se han descrito cerca de 1.750.000 especies, incluyendo las bacterias. Pero, aunque nadie sabe a ciencia cierta el número exacto, la cifra que estiman los expertos ronda los 15 millones. De manera que cuando escuchamos la terrible noticia de la extinción de una especie, como le ocurrió al bucardo (‘Capra pyrenaica pyrenaica’) en la Península Ibérica hace ocho años, hemos de tener en cuenta que el número real de extinciones es mucho mayor debido a la falta de estudio en algunas zonas del planeta.

"No sabemos cuántas especies hay y no sabemos cuántas se extinguen", cuenta Delibes de Castro, "estimamos de forma grosera que por cada extinción el número de desapariciones estará entre cinco y 100 especies. Pero si estudiamos áreas conocidas durante más tiempo es posible afinar mucho más".

Dos erizos de mar de una especie nueva. / REUTERS

La extinción de una especie de mamífero o de ave es un hecho lamentable. Pero cada especie tiene un valor incalculable independientemente de que se trate de un gran felino o de una bacteria arcaica. Cerca del 60% de las especies descritas y nombradas por la Ciencia son insectos y alrededor del 20% son plantas. Las aves representan una pequeña fracción de 10.000 especies y sólo se conocen 4.000 de mamíferos.

Sin embargo, los grupos más numerosos son los que reciben una atención menor por parte del ser humano. La Sociedad Española de Ornitología (SEO) cuenta con 10.000 socios, la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (Secem) tiene 800 y la Sociedad Española de Entomología Aplicada cuenta con el apoyo de 156. En cambio, la Real Federación Española de Automovilismo tiene registradas 25.000 licencias y la de Caza cuenta con 450.000 federados.

"La biodiversidad necesita de una atención mucho mayor", asegura Edward O. Wilson, profesor emérito de la Universidad de Harvard, "tenemos que explorar la biosfera de un modo adecuado para poder comprenderla y gestionarla. Debería ser un proyecto de gran entidad científica, equivalente al Proyecto Genoma Humano, una herramienta clave para preservar la biodiversidad. Eso es la Enciclopedia de la Vida".

Este proyecto, puesto en marcha en la web ‘www.eol.org’, pretende trazar un mapa de la biodiversidad en todo el mundo con información exhaustiva sobre cada especie. El sueño de Wilson consiste en que esta herramienta contenga algún día a todas las especies de la Tierra, ya sean 10, 15 ó 20 millones. "El coste de un trabajo semejante rondaría los 5.000 millones de dólares (unos 3.900 millones de euros) en 20 años, algo comparable a lo que costó el Proyecto Genoma Humano", calcula Wilson.

El catedrático de Biología Ambiental de la Universidad de Stanford (EEUU) Harold Mooney lidera una iniciativa científica que busca la creación de un panel de expertos en biodiversidad bajo el amparo de Naciones Unidas, semejante al IPCC para el cambio climático. "Confío en que se haga realidad, porque necesitamos sistemas mundiales de monitorización de la biodiversidad que nos digan qué estamos perdiendo y a qué ritmo", dijo.

A estas alturas, parece una simpleza preguntarse algo así, pero ¿por qué debemos preocuparnos por la conservación del patrimonio biológico? "Dejando de un lado los argumentos éticos, existe una respuesta utilitaria a esa pregunta", responde Robert May. "Los organismos vivos contienen en su información genética la materia prima de la revolución tecnológica del futuro".

Rana arborícola de cabeza de casco. / SCOTT CONNELLY

Por ese motivo, el genetista y padre del Proyecto Genoma Humano Craig Venter lanzó una expedición de más de dos años por todo el globo con el único objetivo de recoger material genético de los océanos. La solución de graves enfermedades o las claves de procesos evolutivos y ecológicos podrían salir de las muestras tomadas por Venter.

Además, los organismos vivos realizan servicios ambientales que mantienen en equilibrio al planeta. Esos servicios incluyen cosas tan cotidianas como la comida que extraemos del mundo natural o la fibra para nuestras ropas. "Pero es probable que los más importantes sean los servicios de regulación, que son todos los que no se venden en el supermercado", bromea Mooney.

"Limpiar el agua, descontaminar el aire o convertir el CO2 en oxígeno son algunos de los servicios que la biodiversidad realiza. Un cálculo fascinante, aunque puede que un poco impreciso, sugiere que el coste de esos servicios es mayor que la suma del Producto Interior Bruto de todos los países del mundo", afirma May.

"En los últimos 50 años hemos perdido el 60% de los servicios que provee la naturaleza", dice Mooney. El hombre del siglo XXI está utilizando un 120% de los servicios que los ecosistemas de todo el mundo son capaces de ofrecer y, de seguir a este ritmo, "llevará al planeta al colapso".

¿Es posible aún frenar la pérdida de biodiversidad? "Sí, claro. Perderemos muchos ecosistemas y muchas especies hagamos lo que hagamos. Pero todavía podemos evitar las últimas pérdidas de una fracción de organismos que desaparecerán si no hacemos nada", afirma Edward O. Wilson.

¿Cómo podemos hacerlo? "Gastamos unos 5.000 millones de euros al año en la conservación de especies en todo el mundo", calcula May, "para hacer un buen trabajo y compensar adecuadamente a la gente en las regiones a proteger tendríamos que gastar alrededor de 30.000 millones".

Sin embargo, para Robert May la clave está en la transformación de la agricultura. "Para hacerlo realmente bien y practicar agricultura ‘verde’, tendríamos que gastar 240.000 millones de euros, un gasto muy difícil de defender para los políticos, pero que supondría sólo un 1% del Producto Interior Bruto global".

 

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