Los biocombustibles ponen en riesgo los bosques tropicales, según expertos

Los biocombustibles ponen en riesgo los bosques tropicales, según expertos

Panamá, 5 dic 20087

(EFE).- El aumento de los cultivos para producir biocombustibles representa un peligro para la conservación de los bosques tropicales, según científicos convocados hoy en Panamá por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por su sigla en inglés).

 

 

En la conferencia internacional impartida hoy se aseguró que el cambio de los suelos para introducir especies exóticas, como la palma africana o la caña de azúcar, y la deforestación son algunas de las consecuencias de la creciente producción de biocombustibles en el mundo.

El científico del STRI William Laurance destacó que la ocupación de franjas agrícolas para generar este tipo de energía está acarreando, además, un gran aumento de los precios de los suministros alimenticios relacionados con el maíz, la soja y la palma.

"De aquí a 30 años creando energía con aceite de palma se reduce la emisión de carbono en 30 toneladas por hectárea, pero no se tiene en cuenta la pérdida de bosque", explicó el biólogo Renton Righelato, de la organización World Land Trust, que protege hábitats amenazados.

Aunque en el proceso de producción de biocombustibles se genera menos carbono, las consecuencias a largo plazo son más nocivas que las de los combustibles fósiles, señalan los expertos.

Según Righelato, en el proceso de restaurar los bosques deforestados para producir estos carburantes "se emitiría más carbono que el que se ahorra con el uso de los mismos".

También se puso en duda la capacidad que tienen los biocombustibles para sustituir el gasóleo que se utiliza en la actualidad.

"Para reemplazar el 60 por ciento del combustible del transporte global se requiere plantar toda la tierra arable con la que contamos ahora en el mundo y utilizarla en generar biocombustibles", aseguró Righelato.

El profesor especializado en ecología del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía, Philip Fearnside, ejemplificó dicha situación con el caso de este país, donde se encuentra la mayor producción de biocombustibles del mundo y "la deforestación avanza cada día".

"La demanda de estos combustibles, además, está aumentando y las previsiones dicen que los 20 billones de litros que se solicitan hoy pasarán a 52 billones en 2017", añadió.

No obstante, los investigadores no desecharon todas las opciones de desarrollar carburantes más limpios y resaltaron las capacidades de los biocombustibles denominados de "segunda generación" o "celulósicos".

Laurance afirmó que hay que confiar en las posibilidades de esta variante, "sin embargo, habrá que esperar como mínimo dos décadas para que la ciencia encuentre la forma de producirlo".

El STRI coordinó junto con la Escuela de Silvicultura y Estudios Ambientales de la Universidad de Yale esta actividad de un día, a la que asistieron 180 científicos.

La Iniciativa de Liderazgo y Capacitación (Elti) y el Proyecto de Reforestación con Especies Nativas (Prorena) son parte también de las instituciones organizadoras de la conferencia científica.

 

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