Mucho ruido y pocos delfines

Mucho ruido y pocos delfines

 

Jueves, 4 de diciembre de 2008

Redacción BBC Mundo

 

 

El ruido está impidiendo que delfines y ballenas coman y se reproduzcan.


La creciente contaminación sónica en los océanos del mundo amenaza la supervivencia de ballenas y delfines, según un panel de expertos patrocinado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

Los especialistas, reunidos en Roma, aseguran que los sonidos que utilizan estos mamíferos para comunicarse son opacados por el ruido que provocan los barcos, los sistemas militares de sonar y el cambio climático.

 

"Se desorientan, no pueden encontrar pareja ni comida y se comportan erráticamente", dicen los expertos.

 

Recomiendan, entre otras cosas, reducir los niveles de ruido instalando motores más silenciosos.

 

Por ello, la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias, a la que asisten representantes de 100 países, está considerando emitir una resolución que obligue a los países a disminuir los niveles de contaminación sónica en el mar.

 

"El efecto coctel"

Otras de las medidas que se proponen incluyen cambiar la ruta de algunos barcos, reducir las velocidades y prohibir experimentos y el uso de sonares en los hábitats de los animales en peligro.

 

"Es lo que llamamos el efecto coctel", explica Mark Simmonds, de la Sociedad para la Conservación de los Delfines y las Ballenas.

 

"Cuando estás en un coctel, en una fiesta, tienes que hablar cada vez más fuerte hasta que llega un punto en que nadie puede oír a nadie", dice Simmonds.

 

Agrega que hay un número cada vez mayor de ballenas y delfines que terminan varados en una playa que podrían atribuirse a esta contaminación sónica.

 

En algunos casos, los mamíferos presentaron lesiones en algunos tejidos, similares a las de los buzos que salen a la superficie demasiado rápido.

 

Los expertos creen que esos animales pueden haberse asustado por el ruido de sonares militares o experimentos sísmicos y terminaron por ascender a una velocidad superior a la de sus limitaciones físicas.

 

Otra investigación apunta a que los crecientes niveles de dióxido de carbono incrementan la acidez de los océanos, lo que hace que el sonido viaje todavía más lejos.

 

Según un informe del Fondo Internacional para el Bienestar Animal, la distancia a la que se pueden comunicar las ballenas azules se ha reducido 90% en los últimos 40 años por el aumento en los niveles de ruido en el mar.

 

Un portavoz de el Programa Ambiental de Naciones Unidas dijo que hay indicios de que los gobiernos están dispuestos a enfrentar los problemas que provocan los océanos ruidosos.

 

 

 

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