Muflones en el Mar Menor

Muflones en el Mar Menor

 

 

 

 «Desde luego no han llegado allí a nado». La frase es de la concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de San Javier, la bióloga Arancha Espeso, pero resume la sorpresa que ha causado el hallazgo en la Isla del Barón o Mayor, en pleno Mar Menor, de al menos diez ejemplares de muflón, un animal similar al arruí o el carnero.  

 

La voz de alarma la dió ayer el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, el Seprona, que descubrió a estos cérvidos desde el aire -la isla es de propiedad privada- en un vuelo en helicóptero.

La investigación del Seprona -bautizada con sorna cinematográfica como Operación Jurásico- se centra ahora en saber cómo han llegado los ejemplares -catalogados como especie cinegética, es decir, susceptible de caza- a la isla. Y el asunto podría derivar en responsabilidades penales, ya que la introducción de una especie no autóctona en un hábitat como la isla, catalogada como espacio natural y paisaje protegido, además de lugar de importancia comunitaria (LIC); debe ser aprobada por la Consejería de Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible, previa emisión de una memoria ambiental. Si no es así, se trataría de un delito.

El hecho ha sido comunicado a la dirección general del Medio Natural de la Comunidad Autónoma, por considerarlo constitutivo de una infracción grave a la legislación en materia de espacios naturales protegidos y de caza.

La isla colonizada por los muflones es de origen volcánico y está incluida dentro del espacio natural protegido Espacios Abiertos e Islas del Mar Menor, está catalogada como paisaje protegido y LIC por su elevado interés naturalístico y ecológico, al albergar especies y comunidades de gran interés de conservación.

La isla, en la que se encuentra una edificación gemela a la Casa de la Rusa de San Pedro del Pinatar, es propiedad de Ana María Navarro Figueroa, Marquesa viuda de Sierra Nevada, y madre de Natalia Figueroa, esposa del cantante Raphael, con la que ayer fue imposible contactar para recabar su versión de los hechos.

El caso está ya sobre la mesa de la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Superior de Justicia, «por si se hubiera incurrido en un ilícito recogido en el vigente código penal, que tipifica como delito relativo a la protección de la flora y la fauna, la introducción o liberación de especies de fauna no autóctona contraviniendo la legislación en la materia y con perjuicio para el equilibro biológico», según el Seprona.

Espeso respaldó ayer la investigación «para que se sepa quién los ha introducido allí». Para la edil, el rebaño «ha sido introducido en la isla seguramente con intenciones de utilizarlos para la caza».  

 

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