Los chimpancés reconocen a sus amigos por el trasero y la cara

 
ESTUDIO CON SEIS PRIMATES

Los chimpancés reconocen a sus amigos por el trasero y la cara

 

  • Los simios son capaces de emparejar fotos de espaldas y de caras de sus conocidos
  • El experimento destaca la importancia del reconocimiento en un grupo social complejo
 

 

 

 

Una pareja de chimpancés en el zoo de Taronga, en Sydney. (Foto: Reuters)

 
Actualizado miércoles 01/10/2008 20:09
 
ROSA M. TRISTÁN

MADRID.- Los chimpancés son capaces de reconocer a sus conocidos y familiares tanto por la cara como por el trasero. Así se ha demostrado en un experimento realizado por el prestigioso primatólogo Frans B.M. de Waal, del Centro de Investigación con Primates de Yerkes.

El experimento fue realizado con seis chimpancés (‘Pan troglodytes’) que viven en cautividad en este centro estadounidense. Se trataba de mostrarles fotos de diferentes partes del cuerpo de sus allegados para ver si eran capaces de reconocerlos.

El objetivo era comprobar si tenían la misma facultad que los seres humanos, unos expertos a la hora de sacar el máximo de información sobre la identidad sexual de las caras. Las proporciones de la cara, la distancia entre los ojos o la boca bastan para saber si se trata de un hombre o una mujer.

La cuestión es que distinguir rápidamente a los compañeros es de gran utilidad para saber si se trata de un rival o un colega, algo que también sirve para los primates, dado que viven en grupos sociales no exentos de complejidad.

Lo cierto es que superaron la prueba con éxito. Todos ellos fueron capaces de emparejar correctamente las imágenes de los traseros que se les mostraban con las de los rostros, femeninos o masculinos, a los que correspondían. Es decir, no sólo reconocían las caras, sino también las partes genitales, pero siempre que les resultaran familiares.

En cambio, se comprobó que tardaban más en contestar cuando se les presentaban imágenes de desconocidos a la hora de determinar su sexo, según explican en la revista ‘Advanced Science Letters’.

Cuando acertaban al emparejar las imágenes, los primates recibían una recompensa, en forma de manzana o plátano. En total, se hicieron 30 ensayos cada uno de los días.

Oirse sin verse

Para realizar el experimento, los chimpancés vivieron en dos grupos separados unos 300 metros. Podían oírse, pero no verse. Cuando les llamaban por su nombre, entraban en una sala con un ordenador que les mostraba las fotografías. El controlador humano se sentaba detrás, para no verlas e interferir inconscientemente en la prueba.

Esta capacidad de identificación sugiere que estos animales poseen la representación mental del ‘cuerpo entero’ de sus congéneres. De Waal señala que "esto explica que este emparejamiento está basado en su experiencia previa con los individuos y no en las conjeturas que puedan hacer".

 

 

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